La contribución de la educación superior a la gestión social del desarrollo ha permitido orientar la proyección social en dos grandes dimensiones relevantes: el ámbito de la extensión universitaria y la medición de sus logros. En primera instancia, proyectos sociales y comunitarios, acciones de educación no formal, asesorías, consultorías, pasantías y prácticas universitarias, así
seminarios, eventos y programación cultural en general, hacen de la proyección social un canal efectivo de la democratización del conocimiento, de transferencia de tecnología, de apoyo a planes de desarrollo regional y construcción de modelos alternativos de desarrollo, que constituyen las modalidades de proyección social de la Corporación, realizadas mediante la construcción dialógica de saberes con diferentes agentes e instancias con los que interactúa, priorizando desde su ética los grupos, regiones, temas y espacios más excluidos, en concordancia con su responsabilidad social.
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